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martes, 31 de diciembre de 2013

El futuro que se volvió presente, el presente volviéndose pasado, y un futuro, convirtiéndose en un gran presente.



El futuro que se volvió presente, el presente volviéndose pasado, y un futuro, convirtiéndose en un gran presente.




Así comienza esta carta a ese alguien que la pueda leer, esta carta pertenece a todo quien me ha ayudado a aprender qué necesitaba, que era lo que deseaba. A Quienes que con su actuar, su empujón, me hicieron crecer, a mí misma, a mi madre tierra, a quien en más de una ocasión, me dice directo al corazón con su lenguaje de amor universal, que es lo correcto para sentir, desear, amar, y convertir.


Creer en el otro, poder sumergirse en la mirada de un gran cualquiera en la ciudad. Sentir los cantares de la humanidad, sedienta de amor, de necesidad del otro, de dolor y de gratificación. Agradecimiento y gratitud por una simple sonrisa, un simple saludo, un simple y humilde gesto de Bondad.


Almas que deambulan en la inmensidad del camino. Luces que llegan a acompañar el largo viaje del error, aprendizaje y redención.


Luces de hermosos colores que sanan con su divinidad universal.


Regalos de seres luminosos, con sus compañeros divinos, bendecidos, capaces de hacer oír al corazón más sordo, y de hacer ver al hombre en su máxima y plena oscuridad.
Al Tiempo, al Sol, Estrellas, Luna, Agua y Tierra, Sangre, Lágrimas, Ríos, Piedras, Manos, Labios, Cabellos, Sonrisas, Sónidos, Colores, Sabores e inexplicables sensaciones que el ser pueda sentir.
Lo que nos permitamos sentir, guardar y cosechar para retribuir la bondad de vivir. De poder amar, sentir y crecer.
Gracias!
Gracias a mis maestros invisibles inpalpables, esos que sólo los puedes sentir con solo respirar profundo y dejar que el sentimiento fluya, como cual río que lava las heridas de la madre, que desbordante de amor y paciencia infinita por sus hijos, perdona cada uno de nuestros errores. Producidos por la maquina incansable de la mala razón y cordura terrenal, material. Destruyéndonos, a quien nos hace vivir. A quien nos dio a luz. A quien nos debemos, somos de ella, no ella de nosotros.
Gracias a cada oído sediento de escuchar, a cada cuerpo deseoso de un calor, a un espíritu sediento por una hermosa y simple sonrisa, envuelta en ferviente necesidad de entregar y recibir.
Sólo puedo dar las gracias, por lo hermosamente aprendido. Y a quienes hacen posible que me sienta feliz de poder dar las gracias.

Berenice Cerda Montecino.

31 de Diciembre de 2013





domingo, 8 de diciembre de 2013

El Sueño.

Viajar ligero, suave y sin dolor. 
Cada día una aventura, un deseo, un gran sueño. Colores, formas y luces.
Viajar ligero, y gente nueva conocer, historias de vida aprender, nuevos pasos que dar.
No saber como comenzará el nuevo día, ni donde llegarán mis pies al caminar. Colores tenues en el horizonte y brillos despampanantes de vida.
Atardeceres en el mar, cordillera y valle. Cantos suaves que silencian el ruido del mundo.
Sin prisa y sin lamentos caminar, y bajo el cielo estrellado navegar.

Y al final de la vida, a el hermoso y escondido hogar arribar. Un té caliente y una manta me esperarán. Queriendo que mis relatos a los vientos pueda contar. 
El anochecer será frío, pero mi corazón arderá con el mayor fulgor.
Y mis ojos con amor. dirán. El sueño y leyenda de mi vida escrita, logré realizar. 






domingo, 1 de diciembre de 2013

...

Hay veces en que decir palabra alguna, es insuficiente.
Y sólo queda vomitar, hasta perder el oxigeno. 

Quedar inconsciente y luego revivir. 

¿Y si no deseo revivir? 
Quiero dormir, 
¿Cuanto tiempo?
No lo sé...

Sólo déjenme dormir por incontables días, quizás eso sea lo que necesite.
Déjenme vomitar hasta que estas palabras se pierdan...